martes, 27 de octubre de 2009

La Colombianidad...

No me había fijado antes en la importancia que tienen algunos elementos propios y que configuran eso que algunos llaman la colombianidad, viviendo fuera del país me doy cuenta que existen iconos particulares que están ahí presentes y que aunque no nos definen como colombianos son parte de nuestra cultura, no me refiero a los símbolos oficiales sino a aquellos símbolos materiales e inmateriales que hemos ido asimilando, compartimos y vivenciamos.  De una u otra manera nos reconocemos en ellos, nuestra experiencia como colombianos está atravesada por estos símbolos y prácticas, son parte de nuestra cultura popular, de nuestra cotidianidad, adquieren sentido y nos otorgan una forma particular de ver, ser y estar en el mundo, en nuestro mundo colombiano, marcan nuestra subjetividad.

Me alejo de aquellas posiciones que definen a este conjunto de elementos, prácticas y sentires como de identidad nacional puesto que no existe una sola forma de ser colombiano, la diversidad de la colombianidad es evidente, las colombianidades y las múltiples identidades se expresan constantemente, no sé hasta qué punto podamos hablar de una identidad nacional pues ante este discurso homogenizante tengo distancia, bajo la idea de nación se ha intentado uniformizar y diferenciar a quienes compartimos un territorio y quienes no, incluso dentro del mismo territorio se jerarquizan las diferencias entre los distintos grupos sociales dando lugar a múltiples exclusiones, no creo en la bondad de argumentos patrioteros o chauvinistas pues estos han servido de excusa para distanciarnos del otro, para sentirnos mejores y reproducir las ideas coloniales que tanto daño nos han hecho como latinoamerican@s, limitándonos como sujetos de derechos.   

Estando fuera del país me sorprendí al extrañar tanto cosas cotidianas y que me conectan con mi historia, con mi colombianidad particular que se encuentra e intersecta con otras colombianidades, antes no les había prestado atención, incluso algunas ni me gustaban o no las sentía, estando lejos, en otro país puedo apreciarlas de forma distinta, y como ser colombian@ es un acto de fe, así lo expresó Borges en su cuento Ulrica, tomo este espacio para evocarme a través de imágenes, para reconstruir mi sentido colombiano , para no olvidar, para estar ahí, alimentar la convicción de que lo que hago desde acá va a ser útil para transformar mi país, para mantener mi fe, para creer que algún día en Colombia la violencia, vulneración de derechos, el miedo al otro y la injusticia social serán algo del pasado y vamos a poder vivir plenamente como dicen las encuestas de la agencia Win Gallup International como el país más feliz del mundo.



En Vos Confío
El país del sagrado corazón...
En Voz Confío by Mettzal-Atwa